El histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció este viernes en su hogar tras una larga lucha contra el mal de Parkinson. Tenía una de las trayectorias más trascendentes de la música nacional y dejó una huella imborrable en varias generaciones de argentinos.

El rock argentino está de luto. Carlos Alberto “Indio” Solari, cantante, compositor y líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, falleció este viernes en su hogar luego de enfrentar durante aproximadamente una década el mal de Parkinson, enfermedad neurodegenerativa que él mismo había hecho pública en 2016.
Considerado una de las voces más influyentes de la música popular argentina, Solari construyó una carrera marcada por la independencia artística, la masividad de sus convocatorias y una obra que trascendió generaciones. Su figura se convirtió en un fenómeno cultural único dentro del país, tanto durante su etapa al frente de Los Redondos como en su posterior carrera solista.
Nacido el 17 de enero de 1949 en Paraná, Entre Ríos, aunque criado en la provincia de Buenos Aires, el Indio fue uno de los fundadores de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, banda que revolucionó la escena musical argentina desde fines de la década de 1970. Con discos emblemáticos como Oktubre, Un baión para el ojo idiota y Lobo suelto, cordero atado, el grupo logró convertirse en una referencia obligada del rock nacional.
Tras la separación de la banda en 2001, Solari inició una exitosa carrera como solista junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Sus recitales continuaron congregando a cientos de miles de seguidores en distintos puntos del país, consolidando un fenómeno social pocas veces visto en la música argentina.
En el plano personal, compartió gran parte de su vida con Virginia Castro, conocida popularmente como “La Negra Poly”. La relación comenzó durante el verano de 1981 y se formalizó años después. Juntos tuvieron a su único hijo, Bruno, nacido en el año 2000.
“La Negra Poly” fue una pieza fundamental en la construcción del universo artístico de Los Redondos. Desde los primeros años del proyecto se desempeñó como representante y administradora de la banda, integrando el núcleo creativo junto al propio Solari, Eduardo “Skay” Beilinson y Ricardo “Rocambole” Cohen. Su trabajo fue clave para sostener el modelo de autogestión que caracterizó al grupo durante toda su trayectoria.
A lo largo de su carrera, el Indio mantuvo vínculos con algunas de las figuras más destacadas de la música argentina. Entre ellas se destacó su amistad y colaboración con Lito Vitale, junto a quien grabó el álbum Escúchame entre el ruido en 2006. También compartió proyectos, escenarios y relaciones profesionales con artistas de la talla de León Gieco, Ricardo Mollo y Andrés Calamaro, quienes en distintas oportunidades reconocieron públicamente su influencia dentro de la cultura musical argentina.
La noticia de su fallecimiento generó una inmediata reacción entre músicos, periodistas, dirigentes políticos y miles de seguidores que inundaron las redes sociales con mensajes de despedida y reconocimiento. Para muchos, Solari representó mucho más que un cantante: fue la voz de una época, un referente cultural y un símbolo de identidad para millones de argentinos.
Con su partida se cierra uno de los capítulos más importantes de la historia del rock nacional. Sin embargo, su legado artístico permanece intacto en canciones que marcaron generaciones y en una obra que seguirá siendo estudiada, escuchada y celebrada por décadas.
El Indio Solari se fue físicamente, pero su música, sus letras y su influencia cultural continuarán formando parte del patrimonio artístico argentino.